Desde que tengo 17 años siempre paso por la misma heladería en mi zona de residencia a comprarle helados al viejito que es el dueño de la misma, sólo porque en ella trabaja un empleado que siempre me gustó.
Cómo lo explico, a ver... es ese que vos pasás caminando por la puerta del lugar y te hacés la boluda, pero lo mirás, y lo mirás, y Dios, ¡cómo lo mirás!. Ese que te sonríe cuando le pedís crema americana con el gusto brownie, vos por dentro intuyendo que te van a salir tremendos granos después de comérte ese cucurucho, pero en definitiva a vos no te importa nada, porque él te está regalando una sonrisa.
Ese mismo que se pone a hablar de música con tu viejo cuando vas a comprar helado acompañado por él. Ese mismo que te dice que toca la guitarra y graba sus propios videos. Y además te aclara que los sube a su facebook, e indirectamente te invita a que lo busques en la red.
Y claro, vos vas, lo agregás. De repente, te confirma como amiga. Te agrega al msn. Se hablan, muy poco. Y con el tiempo, lo vas dejando como un simple contacto de msn más. Y un día, este chico te habla mientras vos estás en la tuya. Te cuenta que está super dolido por sus experiencias pasadas, que quiere encontrar a la chica indicada. Te dice que, si antes le caías bien, ahora mucho mejor, por la cantidad de chamuyos que como buena piba que sos, se los encajás. Y por supuesto, él, queda rendido a tus pies -o al menos así lo aparenta-.
Te pasa su celular, vos le das el tuyo. Se agendan y punto. El chico de la heladería hoy es un futuro chongo más. Al que probablemente te puedas cruzar en un boliche, cuando salís con tus amigas, y te lo terminás chapando. Y después de todo lo sucedido, o la cosa se corta, o se torna insoportable, o peor: todo lo que imaginé en este último párrafo NUNCA SUCEDE.
Aclaro: Julián encaja dentro de mi clasificación de gomas número 2. Obviamente, el número 1 es como R. Eso está más que claro: usa gel, va al gym, es groncho. Triple G. Pero el pibe de la heladería es distinto: no sé si usa, o va al gym, pero tiene buen físico, y no es tan groncho, tiene onda. A su vez, toca la guitarra (debo admitir que improvisa muy bien y he visto videos realmente muy buenos donde hizo covers de Steve Vai donde casi caigo desmayada) y se muestra como un pibe que "busca algo que valga la pena". Cuuuuuuuuuuuursi.
Ok, chicos, yo no nací ayer. Y no quiero caer en el típico discurso feminista de "son todos iguales". Estoy en una etapa de cambio, de un renacimiento, donde quiero recuperarme, volver a ocupar mi lugar de mujer, dentro de mi cuerpo, de mi vida, de mi entorno. Y decidirse por alguien en estos tiempos está muy difícil. ¿Está mal si lo tengo como una segunda opción en todo este lío?.
Porque claramente, aún no sé qué es lo que quiero. Pero supuestamente hay que tener el abanico de alternativas siempre abierto, ¿o no?
ufff, mis historias con el heladero x) jajaja son infinitas (?)
ResponderEliminarLos heladeros de donde voy siempre son uno más feo que el otro, después pasame el dato jajaj.
ResponderEliminarAdmiro tu forma de ser, en serio, ojalá fuera así pero me cueeeeeesta horrores.