Ayer pasé todo el día con J, el pibe de la heladería, o "delivery boy", como le digo yo. ¿Cómo surgió todo esto?, es la pregunta que se haría cualquiera que lee el blog. Hace dos semanas estabas hablando de cortar con el boludeo, ¿y ahora no te das cuenta que seguís en la misma?... Bueno, para mi no fue así.
Creo que fue el día más atípico de todos. Me había invitado a su casa hace varias semanas ya, para "cantar" con él, mientras él sacaba unos temas de guitarra. Obviamente, una amiga me dijo "no te vas a comer el verso de los Pimpinela". Y la verdad, yo dudé, bastante en ir o no ir.
Dos semanas donde por ahí pensaba en el pibe pero tenía ese miedito de creer "y si es como todos los demás?, si lo único que quiere es ESO?, OTRO MÁS? PARA QUÉ?".
Creo que fue el día más atípico de todos. Me había invitado a su casa hace varias semanas ya, para "cantar" con él, mientras él sacaba unos temas de guitarra. Obviamente, una amiga me dijo "no te vas a comer el verso de los Pimpinela". Y la verdad, yo dudé, bastante en ir o no ir.
Dos semanas donde por ahí pensaba en el pibe pero tenía ese miedito de creer "y si es como todos los demás?, si lo único que quiere es ESO?, OTRO MÁS? PARA QUÉ?".
Entonces colgué también con él. Nada de mensajes, nada de msn, digamos que mucho tampoco se puede hablar con él porque vive adentro de la heladería. Pero vivimos en un pueblo chico, y te podés encontrar justo a ESA persona cuando menos lo esperás, y así pasó con J. El otro día mientras caminaba por el centro de mi localidad, venía pensando en él, cuando se me apareció enfrente de mi. ¡Qué lindo!, pensé yo. Hablé como una pelotuda, porque la verdad es que no me salían las palabras de la boca de lo embobada que estaba mirándolo. Y le confirmé lo que él ya me había propuesto desde varias semanas atrás.
Todo esto se concretó ayer. Lo esperé en la parada de colectivos del centro, y lo vi caminar hacia mi. Nos saludamos y empezamos a caminar. Pasamos por otra heladería con la excusa de "comprar algo para el postre", y yo por dentro pensé, "postre de qué? si no vamos a comer?".
Pero el delivery boy, me sorprendió diciéndome que estaba su familia presente en la casa, es decir: mamá, hermano, perro, y papá no por suerte, porque están separados, sino eso ya era como ganarse la lotería.
La llegada a su hogar se sintió rara, como que a la mamá mucho no le cabía mi presencia, pero después me senté a tomar mates con ella y hablamos bastante, se puso más amena la cosa. J preparaba el asado, yo cortaba las cosas para la ensalada. Comimos, probamos el postre, nos quedamos un rato en el patio jugando a las cartas. Después él me tocó la guitarra y yo le canté (¡me dio mucha cosita hacerlo!). Se hicieron las ocho y media de la noche, y subimos a su terraza, hablamos infinidades de cosas, hasta que nos dimos un beso.
Hacía mucho que no me dolía tanto la boca de sonreir porque algo me gusta realmente.
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